Las Vanguardias
El nombre de Literaturas de Vanguardia fue acuñado durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para designar a una serie de inquietudes artísticas que se sitúan en la “avanzadilla” cultural del momento. El vanguardismo significó uno de los momentos de mayor unidad entre los artistas europeos que se proyectaron hacia la construcción de una nueva cultura y, por tanto, de una nueva sociedad.
Pero el vanguardismo no fue ni mucho menos una tendencia unitaria sino que estuvo formado por una gran cantidad de movimientos, cada uno de ellos con peculiaridades, intenciones y técnicas propias. Lo que tuvieron en común fue el deseo de crear un arte radicalmente nuevo y que rompiese definitivamente con el realismo.
Pueden señalarse, eso sí, algunas características generales comunes a los diferentes movimientos de la vanguardia:
- Internacionalismo . Frente al nacionalismo de la literatura anterior, preocupada por la problemática social de cada país, los artistas de vanguardia se consideraron ciudadanos del mundo -del mundo del arte, se entiende- y preocupados por cuestiones universales más que particulares.
- Anti-tradicionalismo . Desprecian todo lo heredado de periodos anteriores, tanto en lo referente a temas como a formas de expresión. De esta postura derivan algunos otros caracteres:
- Renuncian por principio a toda ilusión de realidad (base del arte anterior). Intentarán expresar su visión de la vida mediante la deliberada deformación de los objetos naturales. Su relación con la naturaleza no se basará en la imitación sino en la “violación” de la misma.
- Son movimientos de choque que no aspiran a permanecer mucho tiempo sino al continuo cambio. Algunos apenas llegaron a durar unas horas.
- Buscan la originalidad, la individualidad, la diferencia, la novedad. Abren caminos nuevos, de ahí el término “vanguardia”.
- Es un arte intelectual , minoritario y dirigido solamente a aquellos que son capaces de comprendedlo.
- Es un arte fiel a su época y por eso refleja el espíritu de su tiempo: las máquinas, el progreso, la técnica, las diversiones, el deporte, el humor ... pero también refleja los aspectos más negativos de la sociedad moderna.
- Es un arte fundamentalmente feo , el primero en acentuar de forma general lo grotesco en nuestra cultura occidental.
- Es un arte deshumanizado , desprovisto de sentimientos y pasiones humanas. El arte se reduce en muchas ocasiones a simple juego formal.
- Busca la espontaneidad , no el trabajo previo y minucioso.
- Su tema principal será la contradicción . Este hecho explica, por ejemplo, que algunos movimientos exalten los valores positivos del mundo moderno (futurismo), mientras que otros se centran en los aspectos negativos (expresionismo o surrealismo).
Las vanguardias que trataremos son las siguientes:
1) El Expresionismo: Movimiento alemán de vanguardia. Refleja una imagen de la realidad deformada por el artista. Reivindica la presencia de la subjetividad creadora del artista. En él se expresa un sentimiento de desconcierto y horror ante el absurdo de la experiencia militar de la I Guerra Mundial. Exalta el pacifismo y deriva hacia sentimientos revolucionarios. Características re-saltables: predominan la novela y el drama. El tema dominante: la rebelión de los hijos.
2) El Cubismo: Movimiento francés vanguardista. Capta la realidad desde todos los ángulos posibles. Reivindica la sabiduría del artista, que no solo refleja lo que ve, sino también lo que sabe del objeto. Su traslación literaria se basa igualmente en la simultaneidad, y también en un mismo plano (equivale al lienzo), de percepciones, recuerdos, conversaciones fortuitas, intuiciones, etc. (equivalentes a las formas cúbicas de la pintura): nace el collage literario. Se incorpora el elemento del humor, antisentimentalista y prosaísta. El poema cubista oscila entre la simultaneidad de ideas, percepciones y sensaciones y la disposición gráfica de las palabras. Rompe con la puntuación y la rima. La Generación perdida de Norte América se adapta muy bien al movimiento.
3) El Futurismo: Movimiento italiano de Vanguardia (también con presencia en Rusia). Intenta reflejar el movimiento de la realidad. Pretende expresar la simultaneidad de sensaciones y de ideas a través del movimiento del objeto. Comandado y dirigido, ante todo, por Filippo Tommaso Marinetti. Otro movimiento que supone una graduación más en la ruptura naturalista. El tema central y básico del futurismo literario fue el de la modernidad, entendida como adoración a la máquina en la que veía un fabuloso instrumento multiplicador de los poderes del hombre. En esta corriente se exalta la intuición y el sensualismo latinos frente a la inteligencia; se reivindica el valor y la audacia; prima lo viril sobre lo femenino. En el Manifiesto Técnico de la Literatura Futurista, se propone la destrucción total de la sintaxis y la puntuación. La frase futurista frase-asociación no como en el Cubismo, sino pura sucesión de palabras en libertad, claro precedente de la escritura automática de los surrealistas. Sus integrantes eligieron el camino de la acción y del compromiso fascista, como es comprensible por su país y sus ideologías. Incluso Mussolini reconoce su deuda con el Futurismo e introduce al “antiacadémico” Marinetti en la Real Academia. El futurismo literario se reduce a la actividad de Marinetti y sus hombres y a la redacción de más de 40 manifiestos.
4) El Dadaísmo: Dadá es ante todo una radical ruptura con todo el pasado, incluyendo las mismas vanguardias anteriores. Tristan Tzara, su mayor representante, insistía en que Dadá no era una escuela literaria o artística, sino una fórmula de vivir. El Dadaísmo literario se traduce, sobre todo, en la actividad panfletaria (los siete manifiestos y numerosas revistas) y en la celebración de escandaloso festivales, a caballo entre el recital poético, el teatro de cabaret, la parodia sangrienta y el happening. José Luis Jiménez desmiente un mito: La famosa receta de Tristan Tzara para hacer un poema dadaísta a base de tijeras, periódicos, azar y cola de pegar, debe interpretarse más como otra manifestación panfletaria del humor de este autor que al pie de la letra. En realidad, Tzara, agitador y poeta, sabe siempre perfectamente lo que dice, y por qué.
5) El Surrealismo: Pretende desentrañar el sentido último de la realidad, de una realidad más amplia o superior, hasta entonces desdeñada, quiere develar el funcionamiento real del pensamiento, con ausencia de toda vigilancia ejercida por la razón y al margen de toda preocupación estética o moral. Por otra parte, se trata de una auténtica explotación y estudio sistemático de los mecanismos del subconsciente. Su mayor exponente: André Breton. Buscaba, entre otras cosas, una evidente colectivización del arte, cuyas claves dejan de ser solo para iniciados, y quedan al alcance de todo el mundo. En cuanto a las propuestas estructurales: “Escribid rápidamente, sin tema preconcebido, lo bastante rápido para no sentir la tentación de releeros… la frase vendrá por sí sola, solo pide que se la deje exteriorizarse”. Se caracteriza por estas dos temáticas: la crueldad y el humor. El Surrealismo creerá en la posibilidad de un maridaje entre la revolución social marxista y la mental surrealista. : El hombre nuevo solo surgirá de la revolución, pero esta será total o no. En 1927 varios surrealistas piden su admisión en el Partido Comunista, afirmando la no oposición de principios entre la revolución social y la surrealista.
América Latina:
Se rescata su punto de conexión con las literaturas europeas, especialmente, con la española, y la aportación de un elemento autóctono: la revalorización de lo indígena, que teñirá de muy variados matices el indigenismo vanguardista de todo el continente. Ejemplo de esta característica lo encontramos en las obras de: Alejo Carpentier, José Lezama Y Nicolás Guillén.
El Creacionismo: Su mayor exponente es el chileno Vicente Huidobro, que consideraba que el poema no debe imitar o reflejar la Naturaleza en sus apariencias, sino en sus leyes y constitución orgánica. El círculo creacionista pronto pasaría a engrosar las filas del Ultraísmo.
El Ultraísmo: El máximo representante en Latinoamérica fue Jorge Luis Borges y en España, Guillermo de Torre. Este movimiento se caracterizaba por la refundicón de todas las vanguardias mundiales, la supresión de la rima y la puntuación, la reivindicación del valor visual-tipográfico del poema, la permuta de sensaciones en metáforas y, en general, su reacción antinovocentista, antisentimentalista y antitrágica.
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